domingo, 18 de mayo de 2008

teorico V- Antigüedad clásica: identidad entre el cuerpo político y el cuerpo humano a través de la representación trágica.(primera parte)








Aristóteles



La manifestación mítica en la Antigüedad griega forma parte de toda la experiencia social. La ciencia, la historia, el teatro, la religión, la filosofía nacen en el mito. Al respecto, dice Pierre Grimal: «Se ve que el mito no es una realidad independiente, sino que evoluciona con las condiciones históricas y las técnicas y algunas veces conserva testimonios imprevistos sobre estados que de otro modo se hubieran olvidado. En este sentido, se revela como un ámbito de investigación precioso, y puesto que no se cree tan ingenuamente como hace un siglo o dos que la leyenda es siempre una deformación de la historia, hoy se conoce la forma de interrogarlo, y de alguna manera hacerle confesar, lo que conserva de los tiempos y del medio donde surgió»( Pierre Grimal, 1977)
Las manifestaciones simbólicas emergen de modo sincrético en los rituales para vincular la vida de la comunidad con lo divino (danza, poesía y, música formaban parte del ritual de modo formal e ideológico- representaban la misma concepción de mundo-). Los acontecimientos de la vida son conocidos y simbólicamente interpretados por los mitos quienes no sólo dan sentido a la experiencia sino que también facilitan el conocimiento de la misma. La función simbólica aparece vinculada a la magia como rito para comunicarse con los dioses. Los ritos de iniciación, reproducción y fertilidad daban sentido a la experiencia histórica, decían el sentido trascendental de la misma. Mitos y ritos poseen una unidad semántica común relacionada con el misterio: el héroe sufre pruebas terribles y regresa a su clan luego de haber accedido a un estatuto más elevado.
El pensamiento mítico fue sometido a proceso de secularización hasta considerarlo pre- racional y por lo tanto opuesto a la ciencia. Pero, esa dicotomía ciencia/mito es producto de concepciones posteriores (Siglo de las Luces, Siglo XIX). El mito opera como matriz de significación en la Odisea, poema épico que cuenta la vuelta de Odiseo/Ulises (regreso que dura 20 años aunque no era tanta la distancia), sus andanzas y su victoria al recuperar el trono de Itaca , su mujer, Penélope y su hijo, Telémaco. El encuentro con los diferentes dioses (Circe, Hermes, Zeus, Minerva etc.) hace de sus hazañas una gesta heroica y su héroe el modelo de las virtudes necesarias para la comunidad. El mito representa la alianza entre hombres y dioses para lograr el triunfo de la civilización. La Odisea habla, en gran medida, sobre el caos
político y económico por falta de la presencia conciliatoria de un amo territorial —Odiseo— aunque, en forma incidental, la obra también recoge relatos de diversas comunidades esparcidas a lo largo de la costa troyana y sus islas.
La Ilíada, y su hermana la Odisea, fueron, en su época temprana, entendidas como una sola obra: la historia sobre la Guerra de Troya. (Siglo IX A.C.). La dimensión histórica, real, concreta es significada como parte de la historia sagrada del pueblo griego y por lo tanto necesaria en tanto realización de la voluntad divina.
El logos como principio del pensamiento que garantiza el conocimiento es posterior al mito: el problema aparece en la época Clásica junto con las polis (Siglo IV A. C.), cuando la lucha se da en tanto construcción de un orden político para la Ciudad- Estado. Hacia el 700 A.C. las formas de vida campesina comienzan a transformarse en formas de vida ciudadana. La nobleza predomina e impone al arte su habitus representado por la noción de áreté (virtud moral y física) sostenida en la educación y el equilibrio por el autodominio y la disciplina. Estas cualidades son las que califican a los héroes, como por ejemplo a Ulises en la Odisea
La ética nobiliaria y el ideal de belleza corporal y espiritual de la aristocracia que se expresa en la poesía la encontramos en la escultura: los “Apolos” eran jóvenes nobles, atléticos, victoriosos; retratos ideales que servían para simbolizar el modelo cívico que daría nacimiento a la polis griega.
El influjo de la nobleza, se expresa en la democracia del Siglo V A.C.; definida como gobierno del pueblo pero que implico gobierno de los ciudadanos en tanto sólo tenían ese poder los propietarios de tierras.
Esas ciudades – Estado debieron someter el espíritu de las tribus, encarnado en los dioses que representaban el pasado arcaico. Los antiguos mitos debieron adaptarse a los nuevos tiempo, regidos por las razones de la política. La política se definió como un arte que requería conocimientos para su ejercicio, fundamentalmente vinculados con la oratoria y el raciocinio. La participación en esfera pública, la Asamblea, implicó tener ciertas competencias en las que los ciudadanos se educaron. Los sofistas en el Siglo V fueron los encargados de esta tarea, enseñar el arte de la palabra. Protágoras se vanagloriaba de ser capaz de convertir el argumento más hueco en una sólida afirmación, según este filósofo la verdad no existe solo existen diferentes puntos de vistas. Sócrates fue un interlocutor de estos maestros de la retórica. Sin embargo , no estaban preocupados por la verdad, hecho que Sócrates le recrimina en los Diálogos, escritos por su discípulo Platón.Platón (427 A.C.) escribió El banquete, Fedón, Fedro y La República. Estas obras sus pensamientos, estas fueron posiblemente cuatro de las obras literarias más
grandiosas que halla tenido la humanidad.
En La República, Platón nos describe su concepción del universo de las ideas por medio de esta comparación: “Imaginaos que los hombres viven en una caverna encadenados, y no ven directamente la salida, solo ven sombras que se proyectan hacia el interior de la gruta. ¿No es cierto que estos hombres pensarían que esas sombras son la realidad?. Ahora suponeos que a uno de ellos le son quitadas las cadenas y camina hasta la salida de la gruta donde ve las cosas reales. Siendo la primera vez que ve la luz del sol sería abrumado por tanta luminosidad. Finalmente que pensaría este hombre si le dijeran que lo que antes había visto no era más que las sombras de las cosas que veía allí afuera.( Libro VII)
De esta manera Platón nos explica que cuando nos levantamos del mundo sensorial (oír, ver, palpar), y entramos en el mundo de las ideas, nos damos cuenta de que ese mundo superior es la verdadera realidad y que la realidad cotidiana no es más que un vago reflejo de esa verdadera realidad. Para entenderlo mejor, si consideramos al concepto de belleza, enseguida lo asociamos con un rostro bello o con algún objeto o lugar hermoso, pero estos no son más que cosas que se asemejan vagamente a un modelo perfecto de la belleza, cuando nuestra mente ve algo que se asemeja al modelo, o sea a la idea de la belleza que tenemos, enseguida pensamos que efectivamente es bello pero no es así, los rostros, los lugares y los objetos bellos cambian y se deterioran, pero la idea de la belleza permanece inalterable. De esta manera Platón pretende que entremos en conciencia de que es lo que constituye la verdadera realidad, o sea la realidad de las ideas, ya que de esta brota la realidad cotidiana. Platón piensa que vivimos en una caverna donde no vemos más que las sombras de la verdadera realidad, este mito es el que se debe abandonar para llegar a la sabiduría.

El destino del hombre no es el mundo físico sino el mundo absoluto y divino de las Ideas, por lo que es necesaria la dialéctica o filosofía para el cumplimiento de dicho destino.Lo bello es bueno y constituye un orden que puede entrar en crisis cuando irrumpe la tragedia. El espíritu de lo trágico es dionisiaco porque emerge de las fiestas religiosas que se realizaban al dios Dionisos, protector de la vida y símbolo del placer, el dolor y la resurrección. Etimológicamente, la palabra "tragedia" tiene mucho que ver con este ritual. El nombre deriva de "trago día" (del griego tragos, que significa macho cabrío y de oda, que significa canto. Durante la época de la vendimia en su honor se cantaban a coro distintos himnos llamados ditirambos. En los poblados y en las plazas, donde el público danzaba, 50 coreutas hacían una ronda alrededor del altar. Representaban a los "hombres cabrones" o "sátiros" (seres mitológicos que tenían cuerpo de hombre y piernas de cabra) que lamentaban el sepelio del dios.
El primer trágico fue Tespis, que triunfó en el ano 536 a.C. en el Primer Concurso Trágico instituido por Pisístrato para las grandes dionisíacas (fiestas que se celebraban durante los primeros días de abril y que duraban 6 días).Tespis reemplazó el pintarrajeo grosero de los coreutas por una máscara de género estucado. Las máscaras representaban las facciones de los distintos personajes. Las más primitivas estaban hechas de corteza de árbol luego de cuero forrado con tela y finalmente, de madera. Con las innovaciones que introdujo Tespis, la máscara griega dejó de lado el bestiario fabuloso y la tragedia adquirió un tenor más humano.
Podría decirse que el eje central de toda obra trágica es el restablecimiento doloroso del orden, y el alumbramiento traumático del deber en su doble aspecto. Desde el plano religioso, desarrolla el antagonismo que existe entre el hombre y el cosmos. Y en el plano político explica la conflagración subyacente entre el hombre y el poder. Tanto en un aspecto como en otro, la representación será el vértice del debate. No es casual, por ejemplo, que la figura más relevante de las obras clásicas sea la de los reyes. Esto se debe a que ellos representaban los blancos más visibles de la sociedad, y en consecuencia, eran los más susceptibles, ya que la vida privada de los monarcas, en un espectáculo público pertenecía a todo el mundo.
Este aspecto formaba parte de la mentalidad de los griegos. De hecho, la Polis era considerada como un todo, y la justicia, para este pueblo era un valor excelentísimo. Si no había justicia en sus gobernantes la Polis tampoco podía ser justa. Por eso, para los griegos, la política y los políticos eran los encargados de ejecutar justicia, pero en una dimensión propiamente humana. No había posibilidades de realización individual dentro de un régimen injusto.
En el año 334 a.C. Aristóteles postuló, en la Poética que la tragedia (mediante una serie de circunstancias que suscitan piedad o terror) es capaz de lograr que el alma se eleve y se purifique de sus pasiones. Este proceso, que se denomina "catarsis", es la purificación interior que logra el espectador a la vista de las miserias humanas. El fondo común de lo trágico será la lucha contra un destino inexorable, que determina la vida de los mortales; y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses.