domingo, 1 de junio de 2008

Teorico VIII - El cuerpo de la ciudad terrenal- Baja Edad Media




Cristianos y romanos




“Hubo pues en el Occidente germanizado una curiosa aceptación de elementos culturales orientales que dejarían su huella durante toda la Edad Media hasta el punto de que ha podido decirse que esa larga época constituye una inclusión de Oriente en la cultura occidental “
La Edad Media José Luis Romero


Después el Siglo II D.C. el Imperio romano comienza una gran crisis de disgregación de la formidable unidad política y cultural que habían logrado. Los emperadores, en especial Diocleciano y Constantino, intentan “salvar” esta situación de disolución. La adopción del cristianismo por Constantino fue parte de esa estrategia de supervivencia. Tolerando primero (Edicto de Milán, 313) la nueva religión y luego, oficiándola, para aprovechar la reciente influencia de la Iglesia. De ese modo la Iglesia cristiana comenzó a modelarse según los esquemas del estado romano y a configurar una nueva concepción de mundo que articulaba tanto elementos romanos como orientales. Así el trasmundo adquirió una significación cada vez más relevante y la gloria terrenal – la de los magistrados y los legionarios- comenzó a parecer insignificante en comparación con la que ofrecía la bienaventuranza eterna.
Finalmente la crisis dio lugar a una marcada transformación étnica y social, pues las poblaciones extranjeras, principalmente los germanos comenzaron a introducirse dentro de las fronteras y ocupar posiciones importantes en la vida social. Cuando muere el emperador Teodosio en 395 se termina la paz con los pueblos germanos quienes en el 476 declaran el fin del imperio. Los invasores se ocuparon del ejército y la tierra, pero los antiguos romanos se ocuparon de los cargos administrativos y judiciales y tuvieron una tendencia a ingresar en la Iglesia. Por lo tanto la iglesia cristiana se transforma en la heredera de la antigua tradición grecolatina.
La entrega por parte de Constantino de su residencia veraniega de Letran al obispo de Roma fue el germen de los futuros Estados Pontificios. A lo largo del Siglo IV, la rivalidad por la hegemonía entre las regiones y sectores dominantes se trasladó al culto, a través de una gran diversidad de tendencias religiosas. Esa corriente cismática fue tolerada por Roma hasta 414 que se suspenden los derechos civiles de los obispos.
A mediados del Siglo IV surge en Egipto el movimiento monacal, sobre la norma de la oración y el trabajo. El gran cambio que introducen fue el de reducir la austeridad corporal en aras de un mayor esfuerzo en la formación intelectual. Puso el acento en la importancia de la lectura para lo cual cada monasterio contaba con una biblioteca y una escuela. El monasterio se esforzaba por desarrollar una economía autárquica y producir en sus terrenos todo lo necesario para la subsistencia.

El arte primitivo cristiano, denominado “paleo-cristiano”, desarrollado en la clandestinidad ya que eran perseguidos- en catacumbas -, se caracterizo:

• SIMPLIFICACIÓN ( figuras planas, frontales , jerarquizadas)
• ESTILIZACION
• RENUNCIA A LA PROFUNDIDAD ESPACIAL
• SIMBOLISMO ( pez )
• FINALIDAD: EDUCACION MORAL
• ARTE SIMPLE Y POPULAR

Hasta el año 313, el arte arquitectónico de los cristianos se centró en la excavación de las catacumbas y el reforzamiento de sus estructuras. Éstas eran cementerios cristianos, excavados, en un principio, en los jardines de algunas casas de patricios cristianos, como las de Domitila y Priscila, en Roma. Más tarde en el siglo III, y ante el aumento de creyentes, estos cementerios se hicieron insuficientes adquiriendo terrenos en las afueras de las urbes donde surgen los cementerios públicos, en los que se excavan sucesivos pisos.

La primera vez que se aplica el término catacumba es a la de San Sebastián en Roma. El cementerio o catacumba se organiza en varias partes: estrechas galerías (ambulacrum) con nichos longitudinales (loculi) en las paredes para el enterramiento
de los cadáveres. En algunos enterramientos se destacaba la notabilidad de la persona enterrada, cobijando su tumba bajo una arco semicircular (arcosolium).

La ciudad terrenal

La Iglesia cristiana se impuso como factor unificador y poco a poco, los reinos germanos se convirtieron al cristianismo. Los francos, durante la monarquía de Clodoveo, adoptaron el cristianismo, a fines del siglo V, y los visigodos lo hicieron a fines del siglo VI, bajo el reinado de Recaredo.
En el siglo VIII, Pepino el Breve, hijo de Carlos Martel, considerado defensor de la cristiandad, por impedir el avance de los pueblos musulmanes sobre el reino de los francos, obtuvo la corona, e inauguró la dinastía carolingia, con el apoyo del Papa, a quien los francos se comprometieron a ayudar para repeler a los lombardos.
Con la asunción de Carlomagno, en el año 800, como Emperador, coronado por el Papa, y la construcción de un nuevo imperio en Occidente, se estableció un mutuo acuerdo de sendas autoridades entre el papa y el Emperador, transformándose el último en el brazo armado de la Iglesia.
Tomando como modelo la organización administrativa romana, la Iglesia se dividió en provincias y diócesis. Los Papas, considerados sucesores del apóstol San Pedro, y cabezas de la Iglesia, fijaron su residencia en Roma.
La autoridad religiosa contaba para asegurar su poder con dos instrumentos: la Excomunión, por la cual podía excluir de su seno a quienes no la obedecieran, y la Inquisición, cuyos tristemente famosos tribunales, realizaban juicios a los sospechosos de herejías que eran condenados a penas crueles, como la muerte en la hoguera.
El clero se dividía en secular y regular. El primero, formado en su mayoría por la aristocracia romana, dependía de un obispo. Inserta en un sistema feudal, la Iglesia misma recibía feudos de nobles o del emperador, a los que debían rendir juramento de fidelidad, y permitírseles el nombramiento de obispos y párrocos.
El segundo estaba formado por monjes, que vivían de acuerdo al monacato, forma de vida espiritual que los recluía en los monasterios, alejados de la vida mundana, bajo normas estrictas. Un ejemplo, fueron las impuestas por San Benito de Nursia, en Italia, a los monjes de Monte Casino, que imponía entre cosas, comer en silencio, reglas que fueron rápidamente imitadas. El arte románico surgió impulsado por la orden religiosa de Cluny, caracterizada por su austeridad moral, en el siglo XI, en Francia y Alemania, y se expandió con características comunes a toda Europa. Su denominación alude a la similitud de estilo de sus arcos y bóvedas con las romanas. Son construcciones sólidas y colosales, aunque sobrias, donde se destacan los arcos de medio punto, semicírculos ubicados sobre todo en los arcos y las bóvedas. Estas eran generalmente de piedra y cubrían las naves de las iglesias. Debido a su peso, los muros que las sostenían eran gruesos y con escasas aberturas, para lograr su solidez.

Feudalismo

La inseguridad se convirtió en la característica de esta etapa histórica, lo que motivó que el rey debiera ceder parte de su poder a los nobles (condes, duques y marqueses), otorgándoles para su administración porciones territoriales a cambio de seguridad.
Los nobles entregaron a su vez parte de estos terrenos a otros pobladores (campesinos), que los cedían a su vez. Así se forjó una cadena de vasallaje, donde los que entregaban tierras se transformaban en señores feudales y los que las recibían en vasallos. El rey encabezaba la cadena, siendo señor de todos y vasallo de nadie.
Entre señor feudal y vasallo se realizaba una ceremonia conocida como homenaje, por la cual realizaban un juramento donde se establecían su derechos y deberes recíprocos. El señor entregaba al vasallo, tierras, elementos de trabajo, caballos, protección y seguridad a cambio de trabajo en las tierras del señor y acompañarlo a la guerra.
La ciudad celestial
La filosofía platónica fue mezclada con el concepto cristiano de un dios personal que había creado el mundo y predestinado su evolución, y con la doctrina de la caída de la humanidad que requería la divina encarnación en Cristo. San Agustín(354-430) intentó aportar soluciones racionales a los problemas del libre albedrío y la predestinación, la existencia del mal en un mundo creado por un dios omnipresente y todopoderoso, y la naturaleza atribuida a Dios en la doctrina de la Trinidad.
San Agustín concibió la historia como una lucha trágica en la humanidad entre el bien, expresado en la lealtad a la "ciudad de Dios" o comunidad de los santos, y el mal, identificado en la ciudad terrenal y simbolizado a través de sus valores materiales. Su idea de la vida humana era pesimista, lo que le llevó a sostener que la felicidad es imposible en la existencia del individuo, donde incluso con buena suerte, como excepción, la conciencia de la proximidad de la muerte echaría a perder cualquier tendencia hacia la satisfacción y el placer. Pensó que sin las virtudes religiosas de la fe, la esperanza y la caridad —que requieren de la divina gracia para ser alcanzadas—, una persona no puede desarrollar virtudes naturales referidas al valor, la justicia, la templanza y la sabiduría. Sus análisis del tiempo, la memoria y la experiencia religiosa han sido fuente de inspiración para el pensamiento metafísico y místico.

El arte como vestigio de lo divino

Así como en la Antigüedad el arte debía cumplir con una función pedagógica, en el Medioevo su función fue religiosa. Consecuentemente el artista no fue considerado una individualidad creadora que imprimía su sello personal a la obra, actuaba al servicio de la comunidad dentro de los gremios o corporaciones formadas por maestros, oficiales y aprendices del mismo oficio.
El arte era una forma de legar al pueblo y educar en el dogma cristiano, la Biblia de los pobres, de quienes no sabían leer. Según H. Gadamer una narración figurativa de los “leitmotivs decisivos para la justificación del arte en Occidente”, quien considera que nuestra conciencia cultural vive en la actualidad de los “frutos de esa decisión” , de la pretensión de comunicabilidad del arte, de ser un lenguaje de formas comunes para contenidos comunes ( pretensión que el arte de vanguardia pone en crisis)
San Agustín (354-430) influyo en la concepción estética del medioevo, fundamentalmente trasmitió el concepto antiguo de belleza como medida y proporción. En la Antigüedad, lo bello se encontraba en lo humano y en lo inteligible; en la Edad Media, en Dios y en los vestigios múltiples que había dejado en la creación.
Un rasgo característico del medioevo fue la concepción simbólico- alegórico del mundo puesto que cada sentido remitía a Dios. Dado que el mismo se manifiesta en la Biblia y en ese otro libro que era la naturaleza, había que entender que significaban esas revelaciones. Por lo tanto el modelo de conocimiento fue el de la interpretación, dado que el mensaje divino no era unívoco, el símbolo y la alegoría constituían figuras retóricas ideales para expresar la complejidad del mensaje divino. Simbolizar el cielo como lugar de Dios fue, por ejemplo, uno de los objetivos de la arquitectura de la época.
Para interpretar se recurría a la autoridad de la iglesia, a la autoritas por esta razón el anonimato del artista no debe sorprendernos ya que solo era un interprete de la voluntad divina.

El cuerpo como signo

El cristianismo destaca al cuerpo como objeto de veneración, tanto en su signo central, la crucifixión, como en la devoción a algunos santos. Aunque la mayoría de los conceptos de la religión son profundamente espirituales, su imaginería es paradójicamente somática porque aparece:
- El desmembramiento del cuerpo. Se produce una costumbre de considerar el cuerpo separado en partes: separación en trozos del cuerpo de los mártires para multiplicar las reliquias, división del cuerpo de Cristo, en la Misa, en el enfoque en sus llagas. Devoción hacia las partes, como representantes del todo, y atracción por lo cruento.

– La dicotomía alma/ cuerpo. En las manifestaciones de la cultura de lo macabro se representa al individuo vivo o con sus atributos de vida y relación social, enfrentado y contrastado con un “doble”, que es un cadáver, ya sea el de otra persona, o el suyo propio. Y este ‘doble’ ulteriormente pasa a ser considerado como la representación de la Muerte