lunes, 23 de junio de 2008

teorico- XI ( proyecciòn de pelicula)

DECAMERON: cuerpos humanos, pecados divinos



Giovanni Bocaccio escribe El Decamerón en 1351- llamado por su autor “Príncipe Galeoto”, personaje de la novela caballeresca, símbolo del amor ya que intercede entre Ginebra y Lanzarote para que manifiesten su romance prohibido. Son 100 cuentos que narran un grupo de jóvenes reunidos durante la peste bubónica que asoló Florencia en 1348.

Siete jóvenes mujeres y tres hombres que huyen de la plaga y se refugian en una villa en las afueras de Florencia. Para pasar el tiempo, cada miembro del grupo cuenta una historia por cada una de las diez noches que ellos pasan reunidos que da nombre en griego al libro: Deca hemeron, 'diez días'.

Además, cada uno de los diez personajes se nombra jefe del grupo por cada uno de los diez días alternadamente. Este liderazgo implica decidir el contenido de las historias para ese día, de modo que haya una organización temática de los cuentos que los enmarca y justifica . Los temas son casi siempre profanos, a tono con la mentalidad burguesa que empezaba a fraguarse en Florencia: la inteligencia humana, la fortuna y el amor. Van desde "historias de mala suerte que inesperadamente cambian hacia felicidad" (el día dos, bajo el liderazgo de Filomena) hasta historias considerablemente más interesantes de "mujeres que juegan engaños con sus maridos" (día siete, bajo el mandato de Dioneo).

Cada día también incluye una breve introducción y una conclusión que continúan con la base de cuentos que describen otras actividades diarias de los jóvenes además del relato de historias. Estos interludios del cuento incluyen con frecuencia las transcripciones de canciones populares italianas. Los argumentos de los cuentos son de la tradición oral, de las fábulas populares que presentan al hombre como artífice de su destino-

Esta concepción humanista del mundo se pone en evidencia en el realismo del estilo, la lengua vulgar usado- Bocaccio emplea como Dante y Petrarca, el idioma del pueblo-. Los tipos humanos de la época que aparecen en las narraciones muestran una sociedad en la cual los valores medievales se estaban transformando. La religiosidad no es quien inspira la acción de los personajes sino la astucia, la capacidad de resolver problemas vinculados con las cuestiones terrenales. El cuerpo humano se muestra como más vinculado a las cuestiones eróticas que a las cuestiones religiosas, no se lo concibe como pecaminoso sino como instancia de goce terrenal.

La religión es representada en sus aspectos más grotescos ya que no está exenta de los pecados de carne y codicia sino que como en cualquier cuestión humana irrumpen en los conventos y las iglesias, así lo sagrado es securalizado a través de situaciones humorísticas tal como sucedía en el carnaval medieval.

La película Decamerón (1971) del director italiano Pier Paolo Passolini se basa en nueve cuentos de Giovanni Boccaccio. Con esta película, Pasolini se proponía expresamente recuperar el lado jocoso y natural de la sexualidad, abatiendo los tabúes que suele llevar aparejados. También por este motivo, trasladó la acción de la Florencia de Boccaccio a Nápoles, con su clima laico y su dialecto inmutado en el tiempo.

Dos de los episodios hacen de guía a los otros siete: el de Ciappelletto, hombre libertino e inmoral que al borde de la muerte pasa por santo, y el del alumno de Giotto, interpretado por el propio Pasolini.

La película empieza con el cuento de Andreuccio da Perugia, llegado a Nápoles para comprar unos caballos. En un turbio callejón, una muchacha que se hace pasar por su hermana le roba y termina echándolo en un pozo ciego. Andreuccio se deja convencer por unos ladrones de expoliar el cadáver de un arzobispo, para quitarle un rubí que lo compensa del robo que ha sufrido. Otros cinco de los nueve cuentos están dedicados a temas licenciosos. Por ejemplo el de Masetto da Lamporecchio, un hortelano que se finge sordomudo y mentecato para entrar al servicio de las monjas de un convento y experimentar con ellas las delicias del lecho compartido.. En el episodio de Peronella, ésta obliga a su marido a limpiar esmeradamente el interior de una tinaja y, mientras el hombre se afana en su labor, ella se entretiene con un joven amante. En otro cuento, la joven Caterina aguarda a su enamorado para cuidar de su "ruiseñor". En el penúltimo episodio, el cura Gianni, con el pretexto de un encanto, posee a Gemmata ante los ojos del inocente marido. En el último, Tingoccio convence a su amigo Meuccio de que acaba de volver del más allá para asegurarle que hacer el amor en el paraíso no es pecado; el episodio de Peronella, ésta obliga a su marido a limpiar esmeradamente el interior de una tinaja y, mientras el hombre se afana en su labor, ella se entretiene con un joven amante.

La lectura de Pasolini se detiene en el carácter rustico y vital de los personajes de Bocaccio para celebrar el espíritu dionisiaco que desafía el poder religioso. El sueño es el motivo que preside toda la película: Giotto sueña una composición en honor de la virgen María, desde un plano general al close up de su hermosísimo rostro, con coros de ángeles y querubines a su diestra y siniestra, y bajo sus pies el purgatorio y el infierno entre la contrición y la atrición de quienes han sido arrojados al llorar y al crujir de dientes. Realiza el fresco de la Iglesia de Santa Clara tal como los hombres sueñan el mundo sagrado mientras la humanidad vive el terreno, distancia entre el arte y la vida .

La pulsión del arte por la vida no implica amasar fortuna, ni manipular al prójimo, ni tampoco ser el terco corifeo de las masas esnobistas y desconsoladas, según la concepción estética de Pasolini. Todo estriba en el trabajo cotidiano, lúdico y placentero bajo una atmósfera comunitaria. El muro muta en la pantalla sobre la cual se proyectan sus sueños más recurrentes. El vino lo confundirá con sus amigos y ayudantes en un jolgorio de amor místico. La película finaliza con el autor que proclama “ porqué realizar una obra cuando es mucho más bello soñarla