sábado, 4 de octubre de 2008

TEORICO XX- EL ESPEJO Y LA LAMPARA



"Libertad en el arte, libertad en la sociedad; ahí está el doble Objetivo."
Víctor Hugo en el prólogo de Hernani.

"Hasta el momento presente el objetivo del arte ha sido la belleza, pero ésta es sólo una pequeña parte de lo que el hombre puede imitar."
Lessing en el Laoconte.



A fines del Siglo XVIII emerge el romanticismo, considerado la “experiencia dolorosa de la Modernidad”. La metáfora del espejo y la lámpara propuesta por M. H. Abrams, como título de su conocido libro, señala la nueva sensibilidad , ya no volcada a la imitación mimética, cual un espejo, como el clasismo sino a revelar la expresión interior del artista. El emocionalismo sirve a la burguesía como medio de expresión de su independencia espiritual con respecto a la aristocracia. El Romanticismo, según esto, consistiría en la sustitución de una poética tradicional de la mímesis por una nueva poética de la expresividad. La literatura de concebirse como reproducción de un modelo externo pasa a percibirse como expresión espontánea del sentimiento. Pero la mímesis a la que se opone el Romanticismo ya no es la concepción idealista de imitatio naturae de la poética clasicista tradicional, por entonces débil y periclitada. Lo que rechaza el discurso crítico romántico es el concepto moderno de arte, como pintura de la sociedad, como cuadro de la vida civil, resultado de la mímesis costumbrista. El Romanticismo, según esto, consistiría en la sustitución de una poética tradicional de la mímesis por una nueva poética de la expresividad. El arte de concebirse como reproducción de un modelo externo pasa a percibirse como expresión espontánea del sentimiento. Se desarrollo con vigor un sentido extendido de liberación de las reglas y las formas convencionales, no sólo en el arte sino también en los sentimientos y en el comportamiento. El héroe romántico pasó a ser un personaje ideal, por ejemplo el joven Wether, protagonista de una novela del escritor alemán Goethe es el prototipo de la época, se suicida por un amor no correspondido. El movimiento literario Sturm und Drang (en alemán: tormenta e ímpetu) proponía recuperar el espíritu del pueblo como expresión de la naturaleza, Johann Gottfried von Herder (1744-1803) en su Ensayo sobre el origen de la lengua elabora una teoría sobre de la evolución del lenguaje y su relación con la identidad de los pueblos. caracterizado por la unidad entre la naturaleza y el hombre, por su historicismo y la percepción de la pluralidad de las culturas. La filosofía es para Herder poesía, porque bosqueja con medios poéticos –como analogías, comparaciones y metáforas- una imagen de la totalidad. Su pensamiento filosófico histórico implica la intención de impulsar al hombre a la esperanza y la acción. Su comprensión intuitiva de lo individual, lo particular, lo vivo en la historia y las lenguas de los pueblos, era de importancia para el desarrollo de un nacionalismo en Europa.. La teoría histórica de Herder se basa en el panteísmo de Baruch Spinoza y en la teoría de las fuerzas activas (Wirkende Kräfte) de Leibniz. Para él, lo divino es una fuerza dinámica que se expresa en diversas formas en la naturaleza y en la vida, conforme con el espacio y el tiempo. En este sentido, Herder habla del progreso de la historia. La Revolución Inglesa (1760-1840) sienta las bases del liberalismo con una potente burguesía, la Revolución Americana (1776) y su Declaración de Independencia establece la República como forma de gobierno. Víctor Hugo justifica esta rebeldía con estas palabras: “Si tras una revolución política que ha golpeado la humanidad en todas sus cimas y en todas sus raíces, que ha tocado todas las glorias y todas las infamias, que ha desunido y mezclado todo, hasta el punto de haber levantado el patíbulo al abrigo de la tienda de campaña, y puesto el hacha bajo la guardia de la espada; tras una conmoción espantosa que no ha dejado nada sin remover en el corazón de los hombres, nada sin desplazar en el orden de las cosas; si tras un acontecimiento tan prodigioso, se nos ocurre, no hubiera aparecido ningún cambio en el espíritu y en el carácter de un pueblo, ¿no habría entonces que asombrarse, con un asombro sin límites?”. Y añade: “La literatura actual puede ser en parte el resultado de la revolución, sin ser la expresión... La verdad ha vuelto por doquier, en las costumbres, en las leyes, en las artes. La nueva literatura es verdadera. ¿Qué importa que sea el resultado de la Revolución?... Los más grandes poetas del mundo han aparecido tras grandes calamidades públicas...”. Esta conciencia histórica de la época y su constante problematización del presente transforma la imagen de la sociedad quien comienza a percibir la naturaleza humana como evolucionista y dinámica. La idea de que nosotros y nuestra cultura estamos en un constante fluir , la idea de que nuestra vida espiritual es un proceso y tiene carácter transitorio es un descubrimiento del romanticismo. Georg W. F. Hegel ( 1770-1831) continua la línea del idealismo, corriente filosófica que considera al ser como “ser dado en la conciencia”, el Espíritu. Mientras el idealismo de Kant es subjetivo, el de Hegel es objetivo, puesto que considera que el ser no sólo se da en la conciencia sino en la historia. Para Hegel la obra de arte en tanto producto del espíritu manifiesta la idea en una forma sensible. La idea llama a la forma, la busca, y en esta búsqueda se desarrolla la historia, según el grado de conciliación forma-idea se diferencian tres momentos: el arte simbólico, el clásico y el romántico. El arte superior es aquel en que se da la conciliación perfecta entre forma e idea, el arte clásico.