sábado, 8 de noviembre de 2008

ESTO NO ES UNA PIPA







La exterioridad del grafismo y de lo plástico, tan visible en Magritte, está simbolizado por la no-relación -o, en todo caso, por la relación muy compleja y muy aleatoria entre el cuadro y su título. Esta distancia tan larga -que impide que uno pueda ser a la vez, y de un solo golpe, lector y espectador- asegura la emergencia abrupta de la imagen por encima de la horizontalidad de las palabras. "Los títulos están escogidos de tal modo que impiden que mis cuadros se situén en una región familiar que el automatismo del pensamiento no dejaría de suscitar con el fin de sustraerse a la inquietud." Magritte da un nombre a sus cuadros (algo así como la mano anónima que ha designado la pipa mediante el enunciado "esto no es una pipa") para mantener a raya a la denominación. Y, sin embargo, en este espacio quebrado y a la deriva se anudan extrañas relaciones, se producen instrusiones, bruscas invasiones destructivas, caídas de imágenes en medio de las palabras, relámpagos verbales que surcan los dibujos y los hacen saltar en pedazos. Pacientemente, Klee construye un espacio sin nombre ni geometría entrecruzando la cadena de los signos y la trama de las figuras. Magritte, por su parte, socava en secreto un espacio que parece mantener en la disposición tradicional. Pero lo surca de palabras: y la vieja pirámide de la perspectiva ya no es más que una topera a punto de hundirse.

M. Foucault - Esto no es una pipa, Ensayo sobre Magritte